Nuevas alfabetizaciones: enseñar programación


Mitchel Riesnick, creador de Scratch, un sistema online gratuito para enseñar y aprender a programar, plantea a la programación como parte de los contenidos que deben estar incluidos en las nuevas alfabetizaciones. Ya no es suficiente con prepararnos en la escuela para leer, escribir y hacer cuentas. Hace falta dar varios pasos más y para Riesnick estos pasos los da la enseñanza de la programación. 

Si, en línea con Emilia Ferreiro (2007), entendemos que para pensar en una persona alfabetizada no debemos pensar exclusivamente en alguien que conoce el alfabeto; y si entendemos alfabetización como una definición que responde a un lugar y a un tiempo y que implica “poder circular en el entramado de las prácticas sociales que definen la cultura escrita de cierta sociedad en determinado momento de su desarrollo histórico(Ferreiro; 2007); entonces es posible que debamos pensar en la programación como una asignatura que forme parte de la alfabetización necesaria para que los que estén atravesados por ella puedan participar, construir y re-construir en el entramado discursivo que da forma hoy al tipo diverso de cultura escrita en la que estamos inmersos.

Es más, no enseñar hoy programación es asumirnos docentes y a sumir a los estudiantes como meros consumidores de los discursos multimediales producidos en otros lados. No enseñar programación hoy es condenar a las escuelas, a los docentes, pero más importante, a los estudiantes a una posición pasiva (incluso, tal vez, marginal) en la explosión multimediática discursiva en la que estamos inmersos día a día (aunque simplemente como consumidores).

En línea con Riesnick, me parece fundamental entender como educadores que saber manejar una interfaz no implica “saber” interactuar completamente con el mundo multimedia. Saber manipular una aplicación o un hardware, nos permite acceder al status de consumidores tecnológicos, no al de productores.  Entonces, ¿enseñar a usar determinado software implica ubicar a los estudiantes como productores? No, los ubica como consumidores expertos. En este sentido ¿qué saben nuestros alumnos hoy de computación? Poco. Sólo lo necesario para ser consumidores. 

Riesnick entiende que enseñar programación aporta además algunas competencias blandas necesarias para la vida en sociedad como creatividad y aprender a aprender. Entonces, la enseñanza de la programación como la entiende Riesnick y como la propone Scratch, no sólo aporta a los estudiantes una habilidad que puede permitirles comprender cómo se construyen los productos multimediales que consumimos, sino que además, les permite construirlos, crearlos y aprender en el intento. La enseñanza de la programación ubica al estudiante como productor, como un sujeto activo hacedor de sus proyectos y en busca de soluciones para lograr sus objetivos. Ésa es la apuesta que puede hacer la educación hoy. ¡A programar!

2 comentarios:

  1. Estoy muy de acuerdo con vos Alejandra sobre que el estudiante debe ser su propio productor y hacedor de sus proyectos y realmente sería genial que se pudiera enseñar a programar en las escuelas y así aprender un nuevo lenguaje que tiene un alfabeto diferente

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  2. Hola Stella, hoy pasó algo hermoso en clase con unos alumnos de 6to año en la materia Proyecto de investigación en ciencias sociales. Pedí la llave de la sala de computación y, luego de varias burocracias, la obtuve. Como son pocos alumnos, cada uno tenía una computadora y (no lo podía creer) andaba Internet. Cada uno había definido su proyecto y su herramienta de investigación y muchos ya habían recolectado los datos. En el aula, cada uno con su computadora, analizaba los datos de la investigación que ellos mismos habían diseñado en torno a sus intereses. Algunos hacían gráficos, otros leían bibliografía, otros escribían el análisis. Cada uno en su proyecto, cada uno con sus preguntas y sus inquietudes, avanzando en línea con sus intereses, haciéndose cargo de ese proceso, de ese camino, de esa búsqueda que cada uno de ellos definió. El docente (yo) estaba de guía, de ayuda, de orientación (y obviamente definió la tarea y la modalidad de trabajo ¿no?). Fue un momento lindo. ¡Saludos!

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